Etxea, nuevo disco de Kepa Junkera

28 09 2008

Kepa Junkera reúne en ‘Etxea’ a 40 artistas tan dispares como Miguel Bosé, Ana Belén, Michel Camilo y Seydu para interpretar piezas en euskera.

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¿Puede un mundo entero quedar atrapado en un cedé? ¿Evocar raíces de muy distintas culturas y también los acentos, los colores y hasta los olores de distintas partes del planeta? ¿Hacerlo, además, en una sola lengua, y una de las llamadas minoritarias y periféricas? ¿Y si encima esa lengua está siendo utilizada por gente que jamás la ha sentido en la garganta, gente que nos tiene acostumbrados a expresarse en castellano, brasileño o catalán? ¿Puede un trabajo musical ser un proyecto que aspira a mucho más, que no quiere quedar encerrado en una cajita, sino convertirse en una especie de casa abierta en la que todos son bien recibidos y que deja entrar y salir melodías y palabras en la más absoluta libertad? Pero, pero, todo eso, en los tiempos que corren, ¿es posible?

Parece que sí. Es posible, sobre todo, si en cabeza de un proyecto de tal envergadura hay un señor que ha demostrado con su trayectoria profesional que no hay fronteras cuando el mensaje va envuelto en música. Ha ido de gira por un montón de países que, en principio y según las leyes del mercado, no deberían haber demostrado interés en su trabajo. Grandes grupos de pop y rock se quedan en casa mientras el trikitilari de Rekalde, Kepa Junkera, se pasea por el mundo. Si eso es posible, ¿por qué no lo demás?

Hay que esperar muy poquito, hasta el 30 de septiembre, para dar respuesta a todas las preguntas. Pero ya se dispone de los testimonios necesario -recogidos por Junkera y su equipo durante estos meses en un making of lleno de información que de momento no se pondrá a la venta- para explicar cómo un cd termina siendo «una casa llena de gente a la que todos están invitados y con las puertas y las ventanas bien abiertas», en palabras del leonés Amancio Prada.

Para resumir, hay una gran respuesta a todas las cuestiones: Etxea. Es el trabajo número quince (singles, colaboraciones y trabajos especiales aparte) del artista vasco. Sólo que en esta ocasión, como en otras anteriores, no puede decirse que sea sólo suyo. Aficionado a buscar colaboradores por todos los rincones, esta vez repite pero a lo grande. Que es de Bilbao. Así que ha querido compartirlo con más de 40 cantantes y 15 músicos que han tenido que esforzarse al máximo. Y es que Etxea es un doble cd de canciones populares en euskera.

A principios de agosto empezó a moverse por la red un video en el que Andrés Calamaro, Jaime Urrutia y Loquillo cantaban Oi Pello Pello, una canción tradicional vasca que popularizó en su día Mikel Laboa. Nada de hacer traducciones al castellano, qué va. Los tres se arrancaban en euskera. A lo mejor los puristas se llevan las manos a la cabeza, pero no se les puede quitar mérito a los muchos participantes de esta aventura. Ni a ellos ni a los que se descubrirán vascófonos con la presentación de Etxea. La lista es sorprendente: Sole Giménez (ex Presuntos Implicados), Pau Donés (ex Jarabe de Palo), Carmen París, Pedro Guerra, Antonio Orozco, Luis Eduardo Aute, María del Mar Bonet, Miguel Ríos, Miguel Bosé, Ana Belén y Víctor Manuel…

Algunos están más que acostumbrados a trabajar en comunidad, haciendo apariciones y hasta giras con los amigos.

Y los de arriba son sólo los españoles. El listado incluye también a portugueses y brasileños, africanos, dominicanos, argentinos… Más nombres: Filipa Pais, Michel Camilo, Leo Minax, Seydu… Tan diferentes, tan iguales. Ese parece ser el espíritu del disco. «Mismo sentimiento con distinta expresión», dice Seydu, vocalista, compositor y percusionista nacido en Freetown y residente en Madrid. «Lo que ha hecho es unir a personas dispares, de un lado y de otro, de una cultura, de un camino. En el fondo somos los mismos», explica el músico africano. «Es como si hubiera dicho ‘voy a unir a tanta gente a la que tengo afecto’. Kepa aúna ese esfuerzo y lo pone en una cosa tan pequeña como un cedé».

Sole Giménez ahonda en esta idea. «Hay que unir. Y la virtud de los seres humanos es llegar a decir las mismas cosas de tantas maneras diferentes. La palabra amor suena bien en todas las lenguas». «Los idiomas son el hallazgo más grande del ser humano. La comunicación nos da otra categoría. Es lo que nos distingue», insiste por su parte Miguel Ríos, que reconoce que cuando empezó a cantar en inglés no sabía ni lo que estaba diciendo. En esta ocasión los responsables de la grabación se lo han puesto un poco más fácil. A cada artista colaborador se le ha traducido el texto y ayudado a entonar las frases para poder darle el sentido correcto, que a juzgar por sus palabras era algo que les preocupaba mucho cuando fueron invitados a unirse a la fiesta. Es fácil imaginar a más de uno con un diccionario en la mano para aprender por su cuenta un poco más de una lengua tan antigua, tan estudiada y tan poco conocida por la mayoría, ni tan siquiera de oídas.

En ese sentido, Etxea sirve para reunir a mucha gente alrededor de la música, un lenguaje universal, y para que además entre todos le den otra dimensión a la lengua. «Que el euskera se abra», expresa Loquillo, uno de los de Oi Pello Pello, de momento la única de las 21 canciones que se sabe que están en el doble cd. Este esfuerzo por impulsar la lengua y las raíces hará que se extiendan, que se transporten hasta otras realidades. Alguno de los músicos hace referencia a que Etxea se salta el ‘filtro’ que hay en la industria y en los medios para dar a conocer una parte del folklore vasco a una mayor cantidad de gente. Gente que puede estar muy lejos no sólo físicamente, sino lingüística y culturalmente. Los músicos de la península ya saben del euskera, y confían en que su osadía para cantar en esta lengua dé fe de lo que de común hay entre culturas que pueden parecer tan distintas.

Para Carmen París, la jotera aragonesa, hay muchas cosas compartidas entre las distintas expresiones populares de este lado de los Pirineos, aunque se tienda a pensar que no es así. «Hay un entramado ancestral», concluye. Algo que sin embargo no encuentra en otros lugares de Europa. «En Francia, por ejemplo, todo eso lo han perdido». Por eso cree que iniciativas como esta de Kepa Junkera son una buenísima manera de mantener y preservar el legado cultural. Y de experimentar, que es otra forma de insuflarle vida.

Trabajo de unión

Para todos los valientes que aceptaron la oferta del trikitilari, supuso un reto enorme. La experiencia les ha ayudado a acercarse a una lengua que se les hacía tan lejana, tan «críptica», como define Miguel Bosé. Leo Minax descubrió que no era «tan difícil» como había pensado en un principio. «No sabía si iba a poder hacerlo. Es que visualmente el euskera no es tan amable como lo es cuando lo cantas», explica. Le daba temor intentarlo, a lo que Junkera le responde que «temor significa respeto». Es verdad: les daba miedo hacerlo porque no querían meter la pata. Le dieron al proyecto la importancia que tiene. La de un trabajo pensado para unir y para demostrar que se puede.

Y es que hasta ahora habíamos oído muchas veces a los cantantes atreverse con lenguas que no son las suyas, claro, pero siempre con esas otras que son el inglés o el francés o incluso el catalán, que Miguel Ríos reconoce más fácil de entender. Y a los euskaldunes hacer versiones de piezas de, por ejemplo, Leonard Cohen. Traer aquí lo que es de allí. Nadie había intentado sin embargo coger lo de aquí y, sin traducción de por medio, llevarlo por ahí en boca de gente tan distinta. «Cada uno le pone su firma. Es la demostración de que cualquiera en cualquier idioma es igual de grande. El poso del artista permanece», expresa Loquillo.

El roquero siente mucha envidia de Junkera. Del proyecto que ha puesto en pie. «Es una idea espectacular, rompedora». Más de medio centenar de amigos. «Como Papito», le dice el vasco a Miguel Bosé en una de las muchas entrevistas que ha mantenido con los colaboradores durante la preparación del cd. «Mucho más», le dice el otro. «Es un proyecto de mucho esfuerzo, no se volverá a repetir. Si lo intenta otro…», continúa Bosé. «Somos valientes», se ríe Kepa Junkera. De esa valentía surgen las llamadas a los participantes, que parece que estuvieran esperando proposiciones honestas para apuntarse. «Es menos difícil de lo que parece. La gente está dispuesta. Sólo hay que decir: ‘oye, os invito a esto’», asegura Ana Belén, acompañada por su inseparable Víctor Manuel.

Por lo que dicen los colaboradores de Etxea, el reto se ha convertido ya en todo un símbolo. Un «vehículo» para entenderse. Una apuesta por «la diversidad». Basten las últimas palabras que ha escrito el Nobel José Saramago para el prólogo del cd para dejar constancia de todo ello: «De esto mismo, aunque a primera vista pueda no parecerlo, tratan las canciones reunidas por Kepa Junkera en esta singular grabación que seguramente apuntará nuevos rumbos en la composición y en la interpretación musical. Cantar la lengua del otro es el primer desafío».

En cuanto a las presentaciones del disco, habrá una muy especial el próximo 22 y 23 de Diciembre en el Teatro Arriaga de Bilbao, en el que estoy seguro que contará con muchos de los participantes del disco.

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